
¿Qué hacer cuando la intolerancia vence a la tolerancia y el respeto?, cuando la soberbia agrede a la paciencia , a la ilusión por cambiar las formas.
El problema es aún más sonoro cuando todo ello se da entre supuestos educadores de adolescentes, pues si uno intenta educar en el respeto, la tolerancia, la convivencia y solo recibe coces de mal educad@s que no pueden ver mas allá de su propio ombligo, el problema tiene difícil solución.
A mi no me van a quitar la ilusión por ver la educación como un proceso de modulación de las mentes de los adolescentes para que tengan una visión global de la ciencia como un todo poderoso que puede hacer tambalear los más firmes cimientos de la intolerancia , pues la palabra es el éxito de mi especie aunque en algunas personas florezcan las miserias de la condición humana de forma exuberante.
La palabra es mi herramienta, la ilusión mi escudo, la tolerancia mi antorcha y la educación mi sello de garantía.
Malos tiempos para la lírica.